domingo, 28 de febrero de 2021


 Tomado de okdiario

Durante muchos años, el conocido como “Juego de la pelota” marcó el modo de vida de los pueblos de mesoamérica, especialmente el de la cultura maya. Se conoce que este juego, con connotaciones religiosas e implicado en celebraciones religiosas, se jugó en esta zona americana desde hace 1.400 años a. C., siendo una de las actividades más practicadas por las culturas precolombinas.

Hoy en día se pueden ver algunos recuerdos de este juego tan popular durante años, con enormes campos donde se practicaba, que ha llegado hasta nuestros días en una versión más moderna, el ulama, que se practica en algunas zonas concretas de México en la actualidad.

Un juego popular
Ya en el libro sagrado de los Mayas, el Popol Vuh, se describe el primer partido de “Batos” donde los gemelos fundadores se enfrentan en un partido contra los señores del inframundo para salvar a su pueblo. Este tomo sagrado es una recopilación de leyendas, mitos e historias sobre el origen de los k’iche, el pueblo maya guatemalteco, con el que se puede entender en gran manera su cultura y sus creencias.

Este juego se hizo muy popular desde Arizona hasta Nicaragua, y eran muchos los jugadores, sobre todo jóvenes, que lo practicaban para honrar a los dioses y a modo de divertimento.

Existían cuatro modalidades de juego. La primera, la más antigua y elemental, era en la que los jugadores utilizaban una especie de guante o bastón para conducir la pelota; después, la modalidad de la pierna, utilizando el muslo; la modalidad de cabeza, donde se utilizaban cascos; y la modalidad de la cadera.

El juego lo podríamos asemejar a una mezcla entre el fútbol y el baloncesto. La manera más habitual consistía en formar equipos de dos a cinco personas y en conseguir que la pelota pasara por un agujero construido en piedra.

El campo solía ser grande, de unos 8 metros de ancho por 30 metros de largo. Además, los equipos impulsaban la pelota con la cadera y los codos, y el campo era cerrada, para que la pelota rebotara contra las paredes.

A lo largo de los últimos años se han ido encontrando estas canchas donde disfrutaban los jóvenes de diversas culturas, como la maya. La cancha más grande que se ha encontrado hasta el momento es la de Chichén Itzá, de unos150 metros de largo, 30 de ancho y dos paredes laterales de unos 8 metros de altura.

Algo ceremonial y religioso
Diversos estudios han logrado descubrir gran parte del comportamiento de la cultura maya durante sus años de existencia. Dichos estudios sugieren que este Juego de la Pelota era muy popular y los equipos se componían por los mejores guerreros y los jóvenes más ágiles y fuertes.

Dentro del pensamiento maya se creía que estos elegidos eran la reencarnación de los dioses en el campo, por lo que le daban mucha importancia a la victoria. Esta victoria era tan importante, que en las celebraciones más importantes era habitual que se jugaran la vida, incluyendo sacrificios humanos para los perdedores.

Lo cierto es que este Juego de la Pelota de la cultura maya estaba muy vinculado a la religión y, aunque, no se tienen suficientes datos sobre lo que supondría perder un partido, muchos investigadores afirman, y están de acuerdo, con el sacrificio humano de los perdedores, como una forma de honrar a las divinidades tras la derrota sufrida.

Estos juegos, además de considerarse celebraciones religiosas, contaban con una serie de símbolos que estaban asociados a los dioses. Por ejemplo, la pelota representaba al Sol y los anillos donde se encestaba, representaba la Puesta de Sol.

Por otro lado, los jugadores se representaban con iconos de maíz, símbolo de la fertilidad y los sacrificios. Se piensa que se hacían para renovar al hombre de cara a los dioses.

Igualmente, según aparecía ya en el libro sagrado de los mayas, el partido representaba una lucha entre la vida y el inframundo, la noche contra el día. Por eso, habitualmente se hace referencia a los campos del Juego de la Pelota como lugares que hacían de portal con el más allá.

Otras civilizaciones
La cultura maya fue la más representativa en este tipo de práctica durante la antigüedad, pero no fue la única. Se han datado otra serie de civilizaciones que también practicaban el juego como la mexica, que lo conocían por el nombre de “ullamalitzli” y mantenía las traiciones y connotaciones religiosas que los mayas le otorgaban.

También se han encontrado campos de juego en la zona del Pacífico, en las cotas de Guatemala y El Salvador, al igual que el mar del Caribe se ha encontrado un tipo de juego llamado Batos, que se considera un juego influenciado por el Juego de la Pelota de los mayas.