miércoles, 9 de diciembre de 2020


 

Carlos Santana tuvo que esperar los 18 años para convencer de su talento tras escuchar muchas veces que su turno no llegaría. Entonces los Dodgers lo firmaron por US$75,000 en agosto de 2004, seis años después debutó en Grandes Ligas uniformado como un Indio y en 2013 aseguró el futuro de los suyos.

Con 34 años y tras un 2020 recortado donde no se vio esa mejor versión de 2019, Slamtana sigue sumando dígitos a su gruesa cartera.

Los Reales han fichado a Santana por dos años y US$17 millones, un pacto que lo mantendría en Kansas City hasta el final de la temporada 2023.

Santana ejemplifica el modelo de negocio que impera en el béisbol desde que a mediados de los años 90 John Hart en Cleveland comenzó a atar a las jóvenes figuras antes de que se encarecieran en la medida que cumplían los mejores pronósticos.

Uno que ha demostrado los clubes aprovechan gran parte del pico de carrera pagando por debajo del mercado y cuando llegan a la agencia libre ya su valor se ve afectado para largos pactos por el factor edad. Pero los jóvenes siguen fichando, puesto que les garantiza un dinero que bien administrado no requerirían trabajar más por el resto de su vida.