miércoles, 16 de diciembre de 2020


 

Trece temporadas después, ahora con 34 abriles, casi US$200 millones cobrados, una familia que espera el cuarto hijo el próximo mes y una carrera que lo consagra como el mejor baloncestista dominicano de la historia, Al Horford vuelve al año cero en la NBA.

El fallido experimento con él en el ambicioso proyecto de los Sixers lo ha depositado en un modesto Thunder que arranca la reconstrucción con el mayor movimiento de jugadores por equipo alguno en la liga desde 1985 de acuerdo con prosportstrasaction.com.

Horford fue parte de uno de esos 11 cambios que realizó OKC, una cadena de transacciones pensada en el futuro, que le dejó seis selecciones de primera ronda, siete de segunda y hasta US$47 millones en excepciones para utilizar sin afectar el tope salarial.

En la ciudad a la que llega Horford no hay el glamour ni existe la historia de Atlanta, Boston o Filadelfia. Tampoco las ambiciones de pelear título apremian tanto. Los US$27.5 millones que cobrará el puertoplateño serán el salario más alto de una plantilla donde el movimiento telúrico dejó figuras ya con roles secundarios como Trevor Ariza, George Hill o Darius Miller.

También hay promesas como el armador canadiense Shai Gilgeous-Alexander (22 años) y el delantero serbio Aleksej Pokusevski, un 7’0 de 18 años que obliga la comparación con su compatriota Nikola Jokic por el manejo del balón, habilidad para pasar y lanzar a distancia.

El elevado cociente intelectual de Horford puede ser visto como ideal para encajar en esta transición. Promedia de por vida 13.9 puntos, 8.3 rebotes, 3.3 asistencias y lanza para un 36% en triples, un recursos que convirtió en un arma a los 29 años y que ha prolongado su vigencia.

A Horford se le debe de su actual contrato US$82 millones, una cifra que lo convierte en pieza de cambio pues para la fecha en que el núcleo que se construirá esté en posición de competir ese pacto estará en su etapa final.