sábado, 23 de mayo de 2020

La directiva de los Gigantes tenía serio interés en contratar a Félix Peguero (hijo del veterano escucha y ex jugador Pablo) para que estructure el equipo que vuelva a prender las luces del Julián Javier en enero tras dos años viendo la postemporada en la TV y tras no ponerse de acuerdo con el asistente de las Estrellas encontró en la misma Lidom un candidato de perfil muy similar.
Se trata de Jesús Mejía Armenteros, una contratación acorde con la tendencia de las oficinas de hoy: joven, convencido del valor de la sabermetría para evaluar talento y desarrollar estrategias y con la experiencia acumulada que augura no ser un invento improvisado con temor a asumir la enorme responsabilidad. En su cuenta en Twitter lo advierte: wOBA, FIP, de las estadísticas con las que Bill James transformó la forma de interpretar el juego.
Mejía no es un ex pelotero, pero lleva casi media vida metido entre los camerinos, oficinas y dondequiera que haya señales de un talento para el béisbol en la media isla. Tiene 31 años, pero antes de terminar la secundaria (en 2006 con 17 años) comenzó a escribir una columna en un diario digital con énfasis en estadísticas de última generación cuando estas tenían pocos adeptos y que detuvo cuatro años más tarde por su ocupada agenda.