viernes, 1 de mayo de 2020

Lo importante es estar aquí", dijo Iker Casillas horas después de sufrir el infarto. Dos semanas más tarde negó que se fuera a retirar y en agosto fue inscrito en la Liga lusa. Un año después del accidente vascular, Iker ya no ve el fútbol a ras de césped, sino que quiere seguir desde los despachos.
"Un corazón vencedor", como rezaban las pancartas en el Estadio do Dragão tras el infarto, que ahora busca "ideas nuevas" para el fútbol español, ya que "volver a jugar va a ser difícil", le reconocía a Miguel González "Michel" la pasada semana en una conversación pública en las redes sociales.
El año más duro a nivel profesional y familiar de Iker Casillas: tuvo que asumir su dolencia cardíaca, el cáncer que le detectaron a su esposa Sara Carbonero, comprobar que el fisco portugués registraba su casa en busca de pruebas en la operación "Fuera de Juego" y sufrir las primeras "embestidas" desde que anunciara su candidatura a presidir la Real Federación Española de Fútbol.