miércoles, 6 de mayo de 2020

Un juego sin hits de ni carreras o perfecto, es emocionante en el béisbol lo mismo que ponchar a un bateador del calibre de Alex Rodríguez, David Ortiz o Vladimir Guerrero con las bases llenas y la carrera del triunfo en la tercera base, pero el jonrón en cualquier parte del juego enciende increíblemente al fanático y motiva aplausos y diferentes tipo de exclamaciones.
La campaña dominante de Bob Gibson con los Cardenales de San Luis, en el 1968, provocó que las Grandes Ligas revisara las reglas en lo referente a la zona de strikes y rebajara el montículo, para dar más oportunidad a los bateadores de tener mejor desempeño al consumir sus turnos.
La temporada de 1968 fue un año excepcional para Gibson, ganó 22 juegos y perdió nueve, con 268 ponches, 13 blanqueadas, 28 juegos completos de 34 que inició con una efectividad de 1.12 y una racha sin permitir carreras limpias que inició el 2 de junio y concluyó el 12 de julio, en la que enfrentó a 261 bateadores.
Esa temporada, 1968, fue declarada como “El Año del Picheo”, ya que hubo otros lanzadores como Denny McLain, con los Tigres de Detroit, que tuvo marca de 31-6, efectividad de 1.96, con 280 ponches y el cubano Luis Tiant con los Indios de Cleveland, 21-9, 1.60 de efectividad y 264 ponchados, que acumularon números impresionantes, siendo McLain nombrado como Jugador Más Valioso de la Liga Americana en esa campaña.