miércoles, 29 de abril de 2020

Cuando eras aquel niño que jugaba pelota en la calle o en el baldío de la esquina, soñando con ser un pelotero de Grandes Ligas, seguramente te imaginaste dando un jonrón en el cierre del noveno inning para dejar en el terreno al rival, con el estadio repleto rugiendo y coreando tu nombre.
Ese era el sueño: ¿Qué puede ser mejor que convertirte en héroe frente a decenas de miles de fanáticos que te adoran?Pero luego creces y te das cuenta de la respuesta: el silencio absoluto, ese tipo de silencio en medio del cual puedes escuchar una moneda que se cae, como si de golpe apagas el televisor, pero que en este caso es el resultado de un batazo con el que acabas con las esperanzas y los sueños del otro equipo – y de sus seguidores – frente a sus propios ojos.