martes, 31 de marzo de 2020

De la Fórmula 1 a la asistencia respiratoria: la industria automovilística pone su saber al servicio del sector hospitalario para fabricar respiradores que hagan frente a la pandemia de coronavirus, una iniciativa que suscita no obstante algunas dudas.
General Motors y Ford en Estados Unidos, PSA y Renault en Francia, y también ingenieros procedentes del mundo de la Fórmula 1, se pusieron manos a la obra ante la falta de disponibilidad de estos equipamientos médicos, esenciales en la situación actual.
Aunque no sin dificultades, como atestigua la fricción entre GM y el presidente estadounidense Donald Trump, quien reprochó al constructor de automóviles la tardanza en iniciar el trabajo y haber pedido demasiado dinero.
Así pues, mediante un decreto, el gigante de Detroit vio su factoría de Lordstown (Ohio) requisada para fabricar urgentemente respiradores.
Más fácil resultó con Mercedes, quien pidió a su escudería de F1, en paro temporal debido a la anulación de los Grandes Premios, que se pusiera a trabajar en ello.
El equipo seis veces campeón del mundo fabricó en un tiempo récord un aparato de asistencia respiratoria que permite aliviar los pulmones de algunos afectados por el COVID-19, permitiendo así reservar respiradores para los pacientes más graves. Además podrían fabricarse 1.000 unidades al día.
Mercedes F1 también forma parte de la iniciativa "Proyecto Pitlane", que reúne a otras escuderías como Red Bull, McLaren, Williams, Racing Point, Haas y Renault para colaborar en la fabricación de este tipo de aparatos.
University College London/AFP / James TyeEl dispositivo de respiración asistida CPAP, desarrollado por investigadores, médicos e ingenieros de la escudería Mercedes, en una imagen sin fecha publicada por el University College London el 30 de marzo de 2020 en Londres
La idea es poner al servicio de la causa las características de una escudería de F1, como la "capacidad de concepción rápida, de puesta a punto de un prototipo, y de montaje minucioso", indica la presentación del "Project Pitlane".
Mark Gillan, responsable de la agencia británica "Innovate UK", asociada al proyecto, pasó por las escuderías de F1 McLaren, Jaguar/Red Bull, Toyota y Williams.
Pero algunos no ven con buen ojo la irrupción de la industria del automóvil en el sector médico.
La ONG "Bulletin of the Atomic Scientists" estima en un artículo reciente que el razonamiento por el que los constructores de coches son los más aptos no es correcto.
"Los respiradores pueden parecerse a las bombas o a los sistemas de aire acondicionado usados en el automóvil, pero pocos constructores fabrican los suyos y recurren a subcontratas especializadas", subraya.
Así pues, aunque en este momento tienen infrautilizada su capacidad de producción, siguen dependiendo de las subcontratas, alejadas de los centros de distribución, en un periodo en el que la circulación está restringida a escala planetaria y existen límites a la exportación, apunta la ONG.