viernes, 21 de febrero de 2020

Era marzo de 2014 y los Rays planeaban incluir en su rotación a un prospecto que habían firmado siete años antes en San Pedro de Macorís. Pero llegó el reporte de que en la orina de Alexander Colomé se encontró Boldedone, una hormona prohibida que aumenta la masa muscular, por lo que los planes del dirigente Joe Maddon cambiaron y el criollo se perdió casi un tercio de la campaña, 50 partidos.
En los entrenamientos de 2015 fueron los Mellizos que tuvieron que rehacer sus planes en el quinteto de lanzadores con el positivo de Stanozolol de Ervin Santana, a quien habían firmado en la agencia libre por US$55 millones y cuatro campañas. La sanción lo sacó por 80 partidos. Este año los campamentos abrieron para lanzadores y receptores el 11 de febrero y este viernes arranca la pretemporada, pero ya hay dos dominicanos suspendidos en el derecho; Francis Martes y el utility Pablo Reyes.
Desde 2014 a la fecha hay 18 suspensiones que se han aplicado a peloteros quisqueyanos en la MLB. De ellas 10 llegaron entre febrero y abril, es decir, antes de arrancar la serie regular.
Tienen el común de que fueron pruebas que se realizaron en la temporada muerta, cuando se reduce el número de exámenes y se abre un espacio que invita a jugar la ruleta rusa.
Doparse en esa ventana de seis meses (octubre-marzo) tiene menos riesgos de ser descubierto, da tiempo para hacer una mejor preparación física que dé lugar a negociar un contrato o afrontar los entrenamientos en mejor forma física. En ocasiones ha funcionado a pesar de haber sido atrapado, en otras no.
Consciente de ese espacio, el programa conjunto de dopaje entre la MLB y el sindicato de jugadores comenzó a incrementar las pruebas en la offseason. En 2013 fueron solo 273 de las 5,391 pruebas del año, de acuerdo a un reporte de Jayson Stark para ESPN. Para 2015 ya fueron 528 de las 8,158.