martes, 14 de enero de 2020

Para nadie es un secreto que dirigir en la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana es uno de los trabajos con menos garantías.
Se despiden dirigentes campeones como si no tuvieran el más mínimo conocimiento y cualquier racha de derrotas puede acabar con el trabajo de un capataz.
El boricua Lino Rivera entiende eso a la perfección. En cuatro temporadas que ha dirigido en la pelota dominicana, tres veces ha estado en la final y ganó un campeonato con las Aguilas Cibaeñas, el primero en 10 años para la organización, en la temporada 2017-18.
Pero una racha negativa que lo tenía nada más y nada menos que en segundo lugar, terminó con su estadía para el conjunto cibaeño.
“He tenido situaciones que se presentan en esta liga, te exige demasiado. Puedes estar en primer lugar, estar ganando y si pierdes un juego te evalúan como el peor dirigente. No se te puede pasar nada, hay que lidiar con peloteros, con directivos, pero la vida está lleno de eso”, dijo Rivera al conversar con redactores de Hoy.
Rivera recuerda que el ambiente en las Aguilas era bueno y que pensaba que todo marchaba bien cuando fue cesanteado.
“Estaba en segundo lugar cuando me despidieron. El equipo estaba contento, estaba a un juego del primer lugar, pero así es la vida. Dios te da oportunidades y esto es un mensaje, siempre hay que seguir adelante y a veces uno dice cosas de las que luego se arrepiente, y eso fue lo que hice”, índicó.
El despido de las Aguilas no solo lo convirtió en desempleado momentáneamente, sino que su relación de amistad con Manny Acta, el gerente que lo contrató tanto para Licey como para Aguilas, se fracturó.
“En este momento no tenemos diálogo normal, pero ahora cuando mi papá murió Manny me llamó. Uno comete errores y tengo que tratar de arreglarlos y valorar… yo tengo que valorar a Manny, me trajo a la liga y es un gran ser humano. Es cosas de poner las cosas sobre la mesa y uno decir ‘me equivoqué’ y no hay que tener rencor, lo que hay es que seguir pa’lante”, sostiene.
Rivera se encuentra en su primera temporada como manager de los Toros del Este, a quienes devolvió a la final por segunda temporada seguida.
Con 34 victorias en la temporada regular, y 11 hasta anoche en el Todos contra Todos, Rivera ha demostrado que se las trae.
Pero el boricua se mantiene humilde y cree que más que nada, está bendito por Dios.
“Yo he sido más la bendición que el talento. En Puerto Rico he dirigido seis años y seis finales, pero me tocaron buenos equipos y aquí también. Uno puede tener talento, pero si no tiene el equipo no pasada nada”, opinó.