lunes, 27 de enero de 2020

La Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (Lidom) ha tomado el protagonismo de los playoffs, no por promover la Serie Final, más bien por imponer multas y suspensiones a cronistas deportivos que laboran en los dos equipos finalistas, Licey y Toros del Este.
El inquieto Franklin Mirabal, promoviendo el evento en el renovado show del mediodía, hizo un comentario sobre la participación de los Toros en la final y fue multado con dinero y suspendido por dos juegos.
En la Romana, Tomás Cabrera insinuó con un comentario que el dirigente azul, Luis Urueta, había dado órdenes al lanzador Luis Cruz de dar un pelotazo.
El comunicador fue también multado y suspendido. Ambos profesionales de la comunicación especializada en deportes pagaron sus multas a diferencia de los peloteros cuando son multados.
Sus equipos pagan las multas. Se trata de algo que no se explica porque los equipos deben también proteger a sus comunicadores. Entiendo que Lidom debe ser celoso con la imagen del evento pero también debe agotar el debido proceso que se usa en derecho para sancionar o dictar sentencia ante un ser humano que ha violado las reglas.
También entiendo que el departamento de disciplina de Lidom y su presidente están muy pendiente de cosas sin importancia y se olvidan de fijar su atención en temas como: sonido en los estadios, vestidores de equipos visitantes y baños de fanáticos, en especial del Estadio Quisqueya. Nuestro béisbol crece en todos los sentidos y la muestra es que en los últimos diez años todos los equipos han dio a la gran final.