jueves, 30 de diciembre de 2021


 

A esta versión de las Águilas le cuesta anotar carreras, aún alcancen la docena de imparables como el miércoles en el Quisqueya, y el Licey no desaprovechó la oportunidad de golpear tan pronto encontró las brechas y lo combinó con un pitcheo y defensa efectiva para imponerse 4-1.

Albert Abreu trabajó cinco entradas de seis hits, pero sin permitir carrera y con dos ponches y los bates azules capitalizaron a un Carlos Martínez sin pólvora para fabricar las carreras necesarias en el primer tercio del juego.

Un triunfo que deja a los Tigres (2-1) solo en la segunda posición y mantiene a las Águilas (0-3) en el sótano en la previa de la pausa de fin de año del round robin.

Ganó Abreu (1-0), perdió Martínez (0-1) y salvó Jairo Asencio (1). Martínez permaneció en el montículo tres entradas donde toleró tres incogibles, dos vueltas limpias, cedió tres boletos y ponchó dos.

Ramón Laureano disparó dos hits y remolcó una vuelta, mientras que Sergio Alcántara y Michael de la Cruz produjeron una vuelta, cada uno.

La batería amarilla despachó 10 incogibles (dos extrabases) contra seis de los azules. Pero a los de Félix Fermín les resultó tarea difícil mover a los corredores. Se fue de 6-1 con hombres en posición de anotar y dejó a seis en las almohadillas a la espera de remolque.

Ahora las Águilas han anotado seis carreras en los primeros tres encuentros mientras que han aceptado 14 para un diferencial de menos ocho.

Las carreras

La cadena de transmisión anunció que al partido ingresaron 7,047 fanáticos a raíz de la medida que estableció el Ministerio de Salud Pública para evitar contagio del COVID-19.

Los azules abrieron el marcador en su primera oportunidad al bate. Emilio Bonifacio comenzó con sencillo por el campo corto, se robó la segunda y Sergio Alcántara lo remolcó con doblete al jardín central. Yermín Mercedes recibió boleto, Nomar Mazara se ponchó, pero Ramón Laureano respondió con hit productor al derecho antes de que Michael de la Cruz fallara con elevado al left y Jorge Bonifacio se ponchara.

 

CREDITOS A DIARIO LIBRE