viernes, 10 de diciembre de 2021


 

Ser pelotero de Grandes Ligas se asocia a gruesas cuentas bancarias en dólares, al lujo que va desde los autos hasta las prendas, viajes en vuelos privados, a gastar sin mirar la cuenta, un estilo garantizado hasta para las siguientes generaciones. De ahí que familias sacrifiquen hasta la tutoría y educación de niños en la tómbola que hace rato dejó de ser una diversión.

Lo cierto es que, incluso entre los que llegan al Big Show, ese grupo que alcanza reventar sus carteas de papeletas verdes es reducido. DL tomó el listado de peloteros dominicanos que pasaron por Las Mayores entre el año 2000 y el 2015 (o que se han retirado de forma oficial) para identificar qué tanto se acerca la realidad al imaginario colectivo.

Hubo 252 jugadores que su vida en la MLB transcurrió en esos tres lustros, una lista que no incluye a jugadores activos, como Albert Pujols, Robinson Canó o Nelson Cruz, que también irrumpieron en ese tramo, pero sí a aquellos que se retiraron hasta 2018. En total cobraron en salarios US$1,245,082,273 antes de impuestos de acuerdo a Baseball-Reference y a Spotrac, lo que arroja una media de ingresos de US$4,940,803.

Son carreras que en promedio tuvieron dos años y 110 días de servicios en la liga, por lo que es un ingreso comparable a los US$6,5 millones que devenga en su vida laboral de 40 años un doctor de atención primaria en los Estados Unidos, pero lejos de los US$10 millones de un especialista, de acuerdo a un estudio que publicó Medscape en 2015.

Sin embargo, cuando se ahonda en cómo se repartió el pastel entre esos los peloteros quisqueyanos se concluye que la gran mayoría quedó lejos de esos casi cinco millones.

De los 252 en realidad solo 35 cobraron US$4,9 millones o más. Ese grupo, que representa el 14%, se quedó con US$1,090,075,940 o lo mismo que con el 87% del dinero, una lista encabezada por José Reyes (US$142 MM), Rafael Furcal (US$97 MM), Jhonny Peralta (US$82 MM) y Rafael Soriano (US$61,5 MM). Solo 25 superaron el umbral de los US$10 millones y 79 el de los siete dígitos.

Los otros 217, que son el 86%, se repartieron US$155,006,333, por lo que su ingreso medio quedó en US$714,315 en una industria donde el 40% del pago se queda en impuesto federal y del restante 60% también hay que tributar en los estados donde juega, pagar al agente y contribuir con el sindicato de jugadores (US$15,895 por campaña).

Anderson Hernández, que figuró en 240 partidos y acumuló un año y 165 días de servicios, es parte de ese grueso. El Menor ganó US$727,000.

Un jugador como el jardinero petromacorisano Denis Phipps apenas apareció un mes en el Gran Circo, en septiembre de 2012 con los Rojos, una campaña donde el salario mínimo solo le garantizaba US$77,000. Como él hay 49 casos de jugadores que en su paso por la liga no le reportó más de US$100,000
 
CREDITOS A DIARIO LIBRE