martes, 16 de noviembre de 2021


 

Ronny Mauricio ha sido un punto luminoso en el irregular arranque del Licey, que hoy respira otros aires, fijo en la alineación de Tony Díaz y José Offerman, tanto así que hoy corre como favorito para el premio al Novato del Año.

Nacido hace 20 años en el Batey Alemán, de San Pedro de Macorís, el bono de US$2.1 millones que pagaron los Mets en 2017 por su firma le transformó la vida y a su entorno, pero no el norte, ni el hambre de llegar a las Grandes Ligas, un objetivo que en su hoja de ruta está escrito para 2022.

“Esa firma cambió mucho, mi familia era de muy, muy bajos recursos, gracias a Dios con esa firma pudimos salir adelante y tener una vida mejor”, dice Mauricio, que en tres temporadas de ligas menores coloca una línea ofensiva de .262/.302/.403.

Este torpedero ambidiestro de 6’3 y 166 libras es tercero entre los principales prospectos de la novena neoyorquina y número 65 en todo el sistema de ligas menores en el ranking de Baseball America.

 

CREDITOS A DIARIO LIBRE