miércoles, 4 de noviembre de 2020


En la directiva de la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA en inglés) tienen una información que desde el lunes mantiene mortificados a José Ramírez y su entorno, una preocupación que se extenderá hasta el próximo jueves en la noche.

El banilejo toca las puertas al premio Jugador Más Valioso de la Liga Americana desde 2016 cuando jugó su primera campaña completa y quedó en el puesto 17 en las votaciones. En 2017 y 2018 fue tercero cuando ganaron José Altuve y Mookie Betts, respectivamente.

Para encontrar el último dominicano que ganó una de las cuatro categorías de la premiación más prestigiosa del béisbol hay que remontarse a 2010, cuando Neftalí Feliz obtuvo el Novato del Año con los Rangers de Texas.

Esta vez, Ramírez quedó entre los más votados para el MVP, al igual que Manny Machado en la Nacional y el lanzador Cristian Javier para el galardón al mejor bisoño dentro del “Nuevo Circuito”.

Cuando las 30 papeletas fueron despachadas por los escritores, el 27 de septiembre, el desempeño de Ramírez hizo difícil marcar una casilla. Sobre todo por el año que tuvo el cubano José Abreu, de los Medias Blancas de Chicago.

“La Para”, como apodan al antesalista de los Indios, terminó a todo tren para llevar cargar a su novena hasta la postemporada, lo que disparó su valor. Si en la recortada campaña colocó una línea ofensiva de .292/.386 en promedios de bateo, embasarse y extrabases, con 17 cuadrangulares y 46 remolcadas, el contexto en cómo terminó pudo influir en el voto.

En septiembre, cuando Cleveland selló el boleto al jugar para 14-9, Ramírez subió su línea a .366/.453/.841 con 10 vuelacercas y 22 vueltas llevadas al plato.

De acuerdo con FanGraphs, Ramírez fue el pelotero con la mayor cantidad de victorias sobre jugador reemplazo (WAR) en la Americana con 3.4, empatado en el liderato en toda la MLB con Freddie Freeman, el favorito para el MVP en la Nacional.

Es la estadística de referencia para resumir el aporte de un jugador, si bien no deja de levantar polémica. Allí, Abreu acumuló 2.6.

Es en las estadísticas tradicionales donde Abreu colocó números impresionante. El nacido en Cienfuegos hace 33 años colocó una línea de .317/.370/.617, con 19 jonrones y 60 producidas, líder del circuito en este último renglón. También encabezó la liga en hits (76), porcentaje de extrabases (.617) y total de bases (148).

Con la defensa, Ramírez costó seis carreras, mientas que Abreu salvó cinco.

Machado, complicado

El antesalista de los Padres asumió la responsabilidad con el madero en septiembre cuando Fernando Tatis III parecía tener el premio en las manos.

Su línea de .304/.370/.580 con 16 cuadrangulares, 47 producidas y 2.8 WAR son una buena oferta para los votantes. Pero sus opciones se reducen cuando se compara con lo que hicieron Freddie Freeman (Bravos) y Mookie Betts (Dodgers).

Freeman “depositó” un dosier de .341/.462/.640 con 13 palos de cuatro bases y 53 remolques. FanGraphs le otorga 3.4 WAR y Baseball-Reference lo baja hasta una cifra de 2.8.

Marcell Ozuna fue aclamado por los fanáticos en las redes, pero el escaso juego a la defensa (19 partidos) le restó con relación a los finalistas en un año donde su bate sonó como el que más.

 

 

CREDITOS A DIARIO LIBRE.