martes, 25 de agosto de 2020

La directiva del Licey presupuesta un equipo como si se fuera a jugar sin fanáticos el próximo torneo si el escenario actual se prolonga al invierno. Pero le cuesta cuadrar las cuentas sin los ingresos que aporta la boletería, que cifra entre un tercio y casi la mitad.
Domingo Pichardo, presidente de los azules y pediatra de profesión, transmite la impotencia de la Lidom y los equipos, al no tener en sus manos la decisión de jugar a puertas cerradas o abiertas. A 70 días para iniciar con el calendario más reciente entiende que hay demasiadas incógnitas y resulta prematuro fijar posiciones rígidas.
“En lo económico sería inviable, imposible, sin público, todo el dinero que vamos a perder todos en la liga es enorme. El porcentaje económico que sustenta la venta de taquillas oscila entre un 30 y 40 por ciento del presupuesto de cada equipo, o sea que económicamente nos haría mucho daño”, dijo Pichardo.

CREDITOS A DIARIO LIBRE